Conceptualización e identidad visual
La identidad visual de Siísmo nace de la voluntad de convertir una expresión cotidiana —“sí puedo”— en un símbolo de actitud colectiva. Más que una campaña sobre la enfermedad, construimos una marca sobre la capacidad, la autonomía y la determinación de quienes conviven con ella.
Para ello desarrollamos un sistema visual vibrante, optimista y profundamente contemporáneo. La identidad se articula a través de una paleta cromática de alta intensidad, compuesta por colores luminosos y contrastados que transmiten energía, vitalidad y una mirada positiva hacia el futuro. Lejos de los códigos visuales asociados tradicionalmente al ámbito sanitario, Siísmo apuesta por un lenguaje gráfico lleno de personalidad, capaz de conectar con públicos diversos desde la cercanía y la emoción.
La tipografía protagonista, de gran presencia y carácter expresivo, se convierte en un elemento identitario fundamental. Sus formas condensadas y contundentes refuerzan la fuerza del concepto y aportan una voz propia a la marca. A su alrededor, un conjunto de recursos gráficos inspirados en formas simples, modulares y amables construyen un universo visual flexible, reconocible y lleno de optimismo. La fotografía complementa este lenguaje mostrando personas en movimiento, disfrutando, participando y viviendo con normalidad. Imágenes luminosas y aspiracionales que representan aquello que realmente define a Siísmo: no las limitaciones que impone una enfermedad, sino todo lo que sigue siendo posible a pesar de ella.
+Extensión a reels y capsulas para RRSS
El resultado es una identidad visual fresca, valiente y memorable, diseñada para trasladar el mensaje de la campaña a todos sus puntos de contacto —redes sociales, piezas audiovisuales, materiales digitales y soportes de comunicación— construyendo una narrativa coherente en torno a una idea tan simple como poderosa: cada “sí puedo” merece ser celebrado.
Exterior
La presencia de la campaña en exterior permitió llevar el mensaje al espacio público, dotándolo de una mayor escala y relevancia social. Su identidad visual, construida desde el color, la energía y la afirmación, se aleja deliberadamente de los lenguajes gráficos tradicionalmente asociados a la enfermedad para proyectar una imagen más actual, inclusiva y centrada en las personas.